Revisemos nuestro ritmo de vida

Anteriormente al Coronavirus, hemos ido corriendo y avanzando sin parar y sin plan, día tras día con multitud de acciones, una tras otra, sin tiempo para experimentar una pausa, metidos en un hábito al que nos habíamos acostumbrado, levantar por la mañana y comenzar el día haciendo, y luego haciendo, tomando decisiones, dejando en el olvido lo que queríamos verdaderamente, dejando de lado valorar a las personas que están y siempre han estado junto a nosotros, dejando de lado nuestras propias necesidades personales y emocionales, en una rueda que parece que no puede parar, y de repente la vida que es siempre continua nos para, en seco.

Y ahora que hago, he de recuperar la escucha, la presencia, el estar con el otro, gestionar mis emociones, tomar acción en algo a lo que no estaba acostumbrado. Y surge una oportunidad, la de revisar nuestro ritmo de vida, el ritmo de vida que llevo. Antes iba corriendo a …, a…, a…, ¿hacia donde?, ¿qué quería sentir?, ¿y vivir?, son preguntas que no nos hemos hecho en serio. Estar sumergido en un hábito continuo, corriendo sin la capacidad de elegir, sin la consciencia de uno mismo, ni de nuestro Ser más allá del Hacer, sin valorar lo que realmente quiero y necesito, sin consciencia de ti mismo, es un ritmo y estilo de vida.

En este encuentro contigo mismo, es posible que hayas comenzado a experimentar sensaciones «raras», diferentes, es posible que hayas comenzado a sentir lo que es la relajación, la calma, una sensación de cierto equilibrio, y aceptación, conexión y bienestar. Porque cuando nuestra mente se relaja, se equilibra con nuestras emociones y el cuerpo se libra de tensión, y sientes una experiencia diferente a los hábitos y ritmo anterior.

Es posible que comiences a sentir el equilibrio que sucede cuando estas sin hacer, y que ocurre cuando tu mente deja de pensar en el futuro, porque solo está el presente y no estamos acostumbrados a el, y el futuro es donde están los miedos. Si sientes miedo, no pienses en el futuro. Quieras o no, en este momento de confinamiento estas más conectado contigo mismo y con las personas que te acompañan. Es una oportunidad para observar algo nuevo, algo distinto que suma a tu experiencia de vida.

Esta oportunidad nos va a permitir revisar nuestro ritmo, sentir nuevas experiencias y valorar lo positivo de ellas, porque determinaras toda experiencia en base a lo que dice tu cuerpo y lo que sientes en tu cuerpo, las emociones que habitan en el. En su lugar solemos utilizar la mente para determinar que es positivo y que no, y ello lleva a que sientas emociones concretas que solo tu experimentas.

Piensa y valora en qué ritmo te encuentras mejor, si te sientes más feliz, con mayor bienestar, y observemos nuestras acciones, porque podemos elegir dejar de hacer aquellas que sobran que generan tensión o incomodidad, ahora estas ante una oportunidad de entrenarlo, de practicarlo, de centrarnos en el bienestar y entender que la autorregulación de nuestro propio ritmo de vida es vital y que podemos y depende de nosotros ajustarlo.

Si quieres dar y explorar este paso de desarrollo, te facilito unas preguntas que puedes hacerte, y serán tus respuestas las que marcarán tu devenir personal incluso profesional. Date ese permiso, es mi sugerencia, porque puedes transformar tu estilo y experiencia de vida a mejor.

Las gafas que utilizas para entender y ver la vida marcan tu estilo de vida, tus hábitos y lo que sientes en ella, y cuando te paras en el presente dejando de hacer, accedes al Ser, que es lo que más valor tiene dentro de ti, hoy aunque le damos muchos otros nombres, la denominamos consciencia.

Preguntas que te facilitarán revisar tu ritmo de vida y ajustar tu propia autoregulación, una serie de preguntas que te ayudarán a explorar tu ritmo de vida y a ser más feliz en tu experiencia de vida:

1. ¿Qué ritmo de vida llevaba antes del Coronavirus? ¿Cómo era mi vida?
2. ¿Realmente estaba satisfecho con ella?, ¿disfrutaba en ella?, ¿Estaba siendo una experiencia positiva o negativa?, ¿En qué momentos si y en cuales no?.
3. ¿Tiene algún coste para mi seguir con ese ritmo?, ¿Qué beneficios me ofrecía seguir así?. ¿me sentía bien?, ¿demasiados pensamientos?, ¿cansancio?
4. ¿Qué cambiaría?. ¿Qué ritmo si va conmigo?. Desde mi experiencia actual, ¿qué si quiero en mi vida?, ¿qué integraría?. ¿Qué debo soltar?, ¿de mi?, sobre esa/s personas?, ¿sobre mi trabajo?.
5. Siente tu situación ideal, explórala como una visualización.
6. ¿Donde debo poner foco?, ¿Quiero que forme parte de mi y de mi vida este ritmo que estoy explorando?. ¿Por donde empezaría?, ¿Cual sería el primer paso?
7. ¿Qué siento al haber hecho este trabajo de conexión conmigo mismo/a?

Feliz dia, no dejes de lado lo que va contigo, lo que surge de ti mismo, lo que necesitas en ti.
Humberto Varas